
El tema de las crisis financiera mundial sigue ocupando espacios en todos los medios de comunicación y preocupando a mucha gente.
Hace unas semanas leí -en uno de los tantos sitios de la web que visito- una especie de historia que me pareció muy piola y quería, aunque no se lo merezcan, compartirla con ustedes, podría emparentarse con "La oveja negra", el gran cuento de Calvino.
Palabras más palabras menos era algo similar a lo que sigue:
"Agosto. En una pequeña ciudad cae una lluvia torrencial y desde hace varios días el lugar parece desierto. Todos sus habitantes están endeudados y viven a base de créditos. Un día, por fortuna, llega un ruso mafioso forrado en plata y entra en el único hotel del lugar. Pide una habitación. Pone un billete de 100 dólares en la mesa del recepcionista y se va a observar las instalaciones. El empleado del hotel toma el billete y sale corriendo a pagar sus deudas con el carnicero. El dueño de la carnicería coge el billete y vuela a saldar unas facturas pendientes con el criador de cerdos quien se da prisa en ir a cancelar lo que le debe al proveedor de alimentos para animales. Este último agarra el billete y parte a liquidar lo que le adeuda a María, la prostituta a la que hace tiempo no le garpa (en tiempos de crisis hasta ellas ofrecen servicios a crédito). La meretriz, con el billete en mano, raudamente se dirige hacia el pequeño hotel donde había pernoctado con varios de sus clientes y que aún no había pagado. Le entrega los 100 dólares al dueño del hotel y liquida su deuda.
"Agosto. En una pequeña ciudad cae una lluvia torrencial y desde hace varios días el lugar parece desierto. Todos sus habitantes están endeudados y viven a base de créditos. Un día, por fortuna, llega un ruso mafioso forrado en plata y entra en el único hotel del lugar. Pide una habitación. Pone un billete de 100 dólares en la mesa del recepcionista y se va a observar las instalaciones. El empleado del hotel toma el billete y sale corriendo a pagar sus deudas con el carnicero. El dueño de la carnicería coge el billete y vuela a saldar unas facturas pendientes con el criador de cerdos quien se da prisa en ir a cancelar lo que le debe al proveedor de alimentos para animales. Este último agarra el billete y parte a liquidar lo que le adeuda a María, la prostituta a la que hace tiempo no le garpa (en tiempos de crisis hasta ellas ofrecen servicios a crédito). La meretriz, con el billete en mano, raudamente se dirige hacia el pequeño hotel donde había pernoctado con varios de sus clientes y que aún no había pagado. Le entrega los 100 dólares al dueño del hotel y liquida su deuda.
En este momento baja el ruso, después de echar un vistazo a las habitaciones y comenta que ninguna le convence. Solicita el billete que había dejado y se va de la ciudad."
Síntesis. Nadie ha ganado una moneda pero ahora toda la ciudad vive sin deudas y mira el futuro con más confianza.
MORALEJA: ¡SI EL DINERO CIRCULA SE ACABA LA CRISIS!
Aunque parezca simplista no deja de acercarse a la realidad. Baidegüey, les pregunto a las damas que frecuentan el Almacén con respecto a esta cuestión de endeudarse:
Aunque parezca simplista no deja de acercarse a la realidad. Baidegüey, les pregunto a las damas que frecuentan el Almacén con respecto a esta cuestión de endeudarse:
¿Gastan mucho con la tarjeta de crédito?... y a los hombres les digo -de amigo nomás- que darle una extensión de la tarjeta a su mujer es como pagar un suicidio en cuotas.
Fuente: clarinblogs.com